El 73,4% de los creadores y creadoras de vídeos que no están obligados a inscribirse en el Registro estatal no identifican su publicidad
- El CAC radiografía a los influencers que no superan los dos millones de suscriptores y que, por lo tanto, no están incluidos en el censo estatal de creadores digitales, que obliga a unas normas asimilables a las de la radio y la televisión
- El presidente del CAC, Xevi Xirgo, critica la existencia de un ecosistema desregularizado y afirma: “El Gobierno español se llena la boca hablando de la necesidad de luchar contra la desinformación, la publicidad encubierta o los delitos de odio, pero luego no hace nada”
- El consejero responsable del ámbito de contenidos del CAC, Enric Casas, afirma que un 40% de los mensajes refuerza estereotipos de género y un 30% de la publicidad de comida rápida se dirige a menores de edad sin ninguna advertencia de salud
- El uso de la lengua catalana es minoritario entre los creadores y las creadoras de Cataluña que acumulan entre 100.000 y 2 millones de personas seguidoras
El 73,4% de los creadores y creadoras de contenidos de vídeo de Cataluña que tienen entre 100.000 y 2 millones de suscriptores ¾y que, por lo tanto, no están obligados a inscribirse en el Registro estatal de prestadores del servicio de intercambio de vídeos a través de plataforma como usuarios de especial relevancia (UER)¾ no identifican correctamente sus mensajes comerciales como publicidad, según un informe del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC).
El dato es la principal conclusión de un informe del Consejo que ha examinado la situación de los creadores y creadoras de contenidos de Cataluña que tienen una audiencia notable, pero que no están obligados a inscribirse en el censo de prestadores del servicio de intercambio de vídeos a través de plataforma, porque no llegan al umbral mínimo de suscriptores.
En el artículo 94 de la Ley 13/2022, de 7 de julio, general de comunicación audiovisual, se obliga a los influencers a inscribirse en dicho Registro estatal en función de dos criterios simultáneos: tener ingresos anuales superiores a los 300.000 euros y superar el millón de seguidores en una única plataforma de intercambio de vídeos o los dos millones en el global de su actividad. El número de influencers que estaban inscritos en el Registro estatal ¾gestionado por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa¾ era de 118 a finales de la semana pasada.
El CAC considera que por debajo de estos umbrales cuantitativos, en términos de audiencia o de negocio, en Cataluña hay un elevado número de creadores y creadoras de contenidos que quedan en un espacio desregularizado, con una audiencia muy elevada, especialmente entre los jóvenes. Es la primera vez que el Consejo analiza este segmento de personas influenciadoras.
El presidente del CAC, Xevi Xirgo, ha dicho: “El estudio pone de relieve la necesidad de disponer de un marco regulatorio para los creadores y creadoras de contenidos que la ley estatal deja fuera porque tienen menos de dos millones de seguidores entre todas sus plataformas. No es posible que miles de creadores y creadoras de contenidos queden en un espacio desregularizado, y menos en Cataluña, donde el CAC ha reclamado insistentemente las competencias en el entorno digital. El Gobierno español se llena la boca hablando de la necesidad de luchar contra la desinformación, la publicidad encubierta o los delitos de odio, pero luego no hace nada. O lo que es lo mismo, ni hace ni deja hacer.”
El consejero responsable del ámbito de contenidos del CAC, Enric Casas, ha dicho: “La inmensa mayoría de los influencers catalanes analizados no identifica correctamente su publicidad, un 40% de los mensajes refuerza estereotipos de género y un 30% de la publicidad de comida rápida se dirige a menores de edad sin ninguna advertencia de salud. Hay que poner orden.”
A fin de hacer una radiografía de este segmento, el Consejo ha examinado a 40 creadores y creadoras de contenidos nacidos o arraigados en Cataluña, con un total de 411 vídeos publicados durante el mes de noviembre de 2025. Casi todos y todas publican sus vídeos en las plataformas de vídeo Instagram y TikTok y, en algunos casos, también en YouTube. Los 40 creadores y creadoras tienen entre 100.000 y 2 millones de suscriptores acumulados entre las tres plataformas.
En conjunto, estos 40 perfiles acumulan más de 23 millones de suscripciones y superan los 81 millones de visualizaciones. El perfil más popular tiene un total de 1,6 millones de suscriptores distribuidos entre las tres plataformas mencionadas.
El análisis del Consejo muestra que la presencia de la publicidad está generalizada y que los vídeos, pese a su apariencia informal y espontánea, son un negocio que busca la monetización. En concreto, ocho de cada diez perfiles (82,5%) incorporan contenidos publicitarios en el discurso de los vídeos. Asimismo, cuatro de cada 10 vídeos analizados (39,4%) tienen carácter comercial.
Esta publicidad se concentra en los siguientes cuatro ámbitos: moda y accesorios; alimentos y bebidas; cultura, ocio y turismo, y salud y bienestar (con un peso destacado de los productos vinculados a la imagen personal).
De la muestra de 411 vídeos, un 56,2% no incluye publicidad, un 39,4% sí lo hace y en el 4,4% restante no puede determinarse, inequívocamente, si la presencia de un producto o de una marca responde a un interés comercial.
La radiografía de los vídeos con publicidad (el 39,4% mencionado) es la siguiente: el 58,0% no incluye indicación alguna sobre la naturaleza comercial del contenido; el 26,6% la identifica correctamente, y el 15,4% restante hace una identificación incorrecta, ya sea por una visibilidad insuficiente o por el uso de términos no adecuados. El resultado final es que el 73,4% de los vídeos con publicidad no identifican en absoluto el carácter comercial de los contenidos o bien lo hacen de forma insuficiente.
La identificación insuficiente del carácter comercial de un mensaje se explica por varios aspectos: en primer lugar, porque la identificación de publicidad se encuentra al final del texto que acompaña al vídeo, de modo que requiere una acción previa de la persona usuaria. En segundo lugar, la confusión radica en el uso de términos poco claros, como la expresión inglesa ad (anuncio) o las expresiones “gracias a” o “embajadora”, en lugar de fórmulas inequívocas como “publi” o “publicidad”.
En la mayoría de los casos, los vídeos acostumbran a focalizarse en un único producto, marca o servicio, que se convierte en el protagonista del contenido. La fórmula más habitual es la expresión de complacencia. Por ejemplo; “es mi marca favorita”, “en mi vida he tenido el pelo más brillante”, “és de superbona qualitat” o “no pot ser més ideal, més perfecte”.
Catalán
El uso de la lengua catalana es minoritario entre los creadores y creadoras de Cataluña que acumulan entre 100.000 y 2 millones de personas seguidoras: solo el 28,2% de los vídeos se difunden en catalán y únicamente uno de los perfiles que utiliza exclusivamente el catalán supera el medio millón de suscripciones.
Entre los 15 perfiles con más audiencia, el catalán es casi inexistente: ningún creador o creadora de contenidos lo utiliza de forma exclusiva y solo uno lo combina con el castellano. Los datos de consumo acentúan este desequilibrio: únicamente dos perfiles que superan el millón de visualizaciones acumuladas producen contenidos en catalán.
En este sentido, cabe destacar que la totalidad de los usuarios de especial relevancia de Cataluña inscritos en el Registro estatal de prestadores del servicio de intercambio de vídeos a través de plataforma utilizan el castellano como lengua vehicular.
Contenidos potencialmente perjudiciales para menores de edad
El 7,1% de los vídeos incluye alcohol de forma visible, mayoritariamente integrado en escenarios vinculados al ocio y a la socialización, lo que refuerza una representación positiva de su consumo.
El 12,4% de los vídeos analizados incluye alimentos con alto contenido en grasas, sal y/o azúcares, y en uno de cada cuatro el mensaje se dirige específicamente a menores de edad.
La reproducción de roles estereotipados de género, sobre todo de mujeres, sigue presente en las plataformas: aparece en cuatro de cada diez (40,1%) vídeos examinados.
En uno de cada tres vídeos (32,4%) se articula un mensaje que presenta un ideal de belleza física basado en cuerpos normativizados, mayoritariamente dirigido a mujeres.