Iñaki Gabilondo defiende un periodismo que tenga credibilidad y decencia

- Gabilondo cree que el periodismo tiene un compromiso público con la sociedad
- Gabilondo ve conveniente la existencia de organismos reguladores ante la falta de eficacia de los mecanismos de autocontrol
- El presidente del CAC afirma que vivimos en la era de la saturación informativa y que se necesitan profesionales del periodismo que interpreten la información y que sean referentes
El periodista Iñaki Gabilondo ha afirmado que hay límites que los periodistas no deberían rebasar y uno es la decencia. Ha añadido que tanto el periodismo como la política están hoy muy desprestigiados y ha defendido la existencia de organismos reguladores ante la falta de eficacia de los mecanismos de autocontrol por parte de los periodistas.
Gabilondo ha hecho estas declaraciones hoy, 14 de marzo, en la 33ª sesión del Foro de la Comunicación, que ha organizado el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) en La Pedrera.
Gabilondo, a pesar de reconocer la profunda crisis en la que se encuentra el periodismo, ha querido lanzar un mensaje de confianza en cuanto a su futuro. “Creo que el periodismo tiene un compromiso público con la sociedad y moriré creyéndolo”, ha afirmado, y ha añadido: “La sociedad es cada vez más compleja y la figura del periodista es cada vez más necesaria, ante esta avalancha informativa, para que alguien señale donde estamos”.
“Ni la intermediación ha muerto ni el periodismo ha dejado de tener porvenir. El futuro no está escrito. Es por ello que sé que el periodismo tiene sentido, si bien deberá adaptarse a según qué mecanismos. No importan las herramientas, lo que no debe cambiar es la actitud, en especial la decencia”, ha explicado.
Gabilondo ha puesto el ejemplo del cirujano, que siempre se lava cuidadosamente las manos antes de operar y que debe mantener esta buena práctica aunque el hospital donde trabaje haya sido comprado por una empresa u otra.
“Estamos en una sociedad pasiva que se pregunta qué pasará, cuando lo que debería preguntarse es qué vamos a hacer”, ha explicado, y ha añadido que las sociedades adultas se ponen de pie y deciden dónde quieren ir.
Gabilondo ha explicado que el hecho de que la frivolidad y la banalidad triunfen sólo certifica la dificultad a la que nos enfrentamos, pero que ello no modifica el compromiso de los periodistas con la sociedad. “Si la gente no conoce la realidad, el resultado es que sube Donald Trump, a lomos de esta realidad llena de bengalas, porque las ideas simples tienen más facilidad para implantarse”, ha señalado.
Consultado en el coloquio sobre los organismos reguladores, el periodista ha dicho que, en principio, su instinto le hace recelar de cualquier intromisión, pero que, dado que los periodistas no han sido capaces de establecer unas limitaciones, ve conveniente que existan. “Como concepto, no me desagrada que existan organismos de regulación”, ha afirmado.
El ponente ha sido presentado por el presidente del CAC, Roger Loppacher, quien ha citado al sociólogo Zygmunt Bauman, recientemente fallecido, para señalar que “vivimos en una época marcada por una gran incertidumbre, por la falta de referentes y por los cambios acelerados, y, a veces, por una ligereza excesiva y una gran banalización de muchos determinados aspectos de la vida”.
Según el presidente del Consejo, esta situación de incertidumbre se extrapola al ámbito de los medios de comunicación, que se caracterizan, cada vez más, por una falta de profundidad y de contexto, que nos sitúa en la era de la saturación informativa.
“Hay que reivindicar –ha dicho Loppacher– que hoy, en esta época líquida, el periodismo de referencia y los medios de comunicación son más necesarios que nunca para ofrecer a la ciudadanía las claves de interpretación de lo relevante que está sucediendo”.
“Para ello necesitamos unos medios, y por lo tanto, unos profesionales de la información, que en épocas de cambios sean referentes, decodifiquen la información y generen credibilidad en la ciudadanía”, ha añadido.